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Buzo Fueron
pocos minutos los que una de nuestras voluntarias convivió con Buzo. Lo
recogió de en medio de la carretera frente a Bucerías, Nayarit, un señor
acudió para ayudarla a subir el perro a su camioneta mientras que un
agente de tránsito le preguntaba sorprendido de que lo recogiera “¿Es
suyo?”, ella fue muy directa al contestarle “No, pero no voy a
permitir que lo aplasten”, el policía se quedó callado y comenzó a
desviar el tránsito. Buzo fue llevado al veterinario, quien observó se
trataba de un perro joven, bien alimentado y, antes del atropellamiento,
en buen estado de salud. Llevaba puesto un collar verde de buena
calidad. Desgraciadamente Buzo había tenido entallamiento de vísceras
y no sobrevivió al día siguiente. Su fotografía fue sacada en periódico
para tratar de avisar a los dueños sobre lo sucedido con él. Nunca
hubo respuesta.
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Cosita La historia de Cosita es rápida y un poco intrigante para el grupo, ya que nunca supimos de quién era a pesar de encontrarse en buen estado de salud pero con cataratas en los ojos. Así comenzó: Una tarde de lluvia una de las voluntarias acudió a Plaza Caracol para llevar a sus hijos al brincolín, y este perrito estaba afuera. Parecía esperar a alguien, y a nuestra voluntaria le pareció de lo más normal, sin embargo a los pocos minutos el señor que cuidaba el brincolín le hizo señas al perro para que se fuera, el pobre animalito asustado se metió debajo de un automóvil estacionado. Al ratito uno de los empleados de seguridad (cual si persiguiera a un malandrín) salió y de mala manera quería obligar al perro para que se fuera. La voluntaria habló con él, sin embargo el fulano, prepotente seguía insistiendo en su maltrato, indignada la mujer tomó a sus hijos y se retiró del lugar y... sorpresivamente Cosita se fue tras ella. Lo llevó al veterinario y tras darle un baño y ponerle sus vacunas fue puesto en adopción, su carácter es sumamente sociable y casi de manera inmediata fue adoptado por personas responsables que seguramente no lo dejarán fuera de una tienda.
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Ela Ela es el clásico ejemplo de que ni siquiera los perros de raza fina se salvan del abandono. Como muchos perros pura sangre la historia de Ela inició en un criadero especializado en su raza (Daschund) en la ciudad de México. Ella fue elegida, por su carácter definido para ser regalada a una familia compuesta por dos niñas y sus padres. También común es que los niños adoren a sus mascotas, pero sean los padres quienes se opongan a alentarles más ese amor y por comodidad preferir el alejar la “molestia” que significa una mascota. Y así sucedió con Ela, quien vivió cerca de un año con su familia original cuyas niñas realmente la adoraban, al parecer la madre se “enfadó” de los cuidados que había que darle y sin importarle el sufrimiento de sus pequeñas y mucho menos el de el animal optó por dársela a una de las voluntarias para que le buscara un nuevo hogar. Ela vive ahora con tres perras más y personas que nunca la abandonarán a su suerte. permanente. Fue castrado y reubicado en su nuevo hogar. |
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| Textos: Silvia Álvarez | |||
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Informes a los tels. 22 439 78, 22 100 78, 044 322 22 755 19, 29 320 18 y cel. 044 322 22 924 47 en Puerto Vallarta |
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